miércoles, 8 de enero de 2014

#17 - Un gran vuelo [La última noción de H]





Te agradezco los días, las horas, los minutos y los segundos. 
No fueron muchos, ni pocos. Fueron suficientes.
Estamos repletos de ausencias: suplicarte siempre fue la más dulce espera.
Más temprano que tarde ahí estaba: el segundo, el minuto, la hora o el día en que desairabas tu lejanía.
Y ahora los segundos, minutos, horas y días me faltan, se me escapan, los ahuyento. Y me ahuyento. Me ausento.

Siempre me gustó tu nombre: pude olerte antes de escucharte. 
Te sentí antes de verte, te saboreé antes de saberte.
Pero a donde voy, no se huele, ni se escucha, ni se siente, ni se ve, ni se sabe, ni se existe.

Recréame. Evócame en tu aliento.

No extrañaré tus aciertos, no más que a tus imperfecciones. 
Tal vez eche más de menos el desasosiego que la dicha. 
Me faltarán tus matices en el lienzo, o quizás me falte el lienzo. 
O quizás falte yo.

A ella le gusta procrastinar. Soy (somos) el producto de una postergación.
No creo en dios, pero estoy seguro que de existir, no sería más que un viejo desobligado. 
Y nada me complace más que saber que lo nuestro (lo no-esto), es causa y efecto, acción y reacción de la irresponsabilidad.

Siempre fuimos expertos en romper las reglas.

Inmortalízame en tu olvido. Me asusta la soledad.

Y yo ya no estaré aquí.
Y yo llano estaré aquí.

Despídeme de los trece pisos, ya puedes usar el ascensor. 
Jamás sospechaste cuánto valoré el coraje de tus pulmones.

Sí, hay veinte años por delante. Casi.
Qué grato es saber que, cuando yo aún no nacía, tú ya estabas hecho para mí.
Acaso no me esperabas, y yo tampoco te busqué. 
Pero lo cierto es que mis tropiezos me derrumbaron hacia ti. Como un error gratificante.

Ahora concédeme un respiro: debo retomar el vuelo.



PD: El diablo está en los detalles. Préndele fuego. Te espero en la otra orilla.


-R








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