Resumen: Los mimos siempre le han causado más repulsión
que simpatía. Sin embargo, a manos de uno de los seres que más odia en este
mundo, está a punto de descubrir la verdadera elocuencia del silencio.
Género: Comedia, Romántico.
Clasificación: No menores de 13 años.
Palabras: 3,379
Disclaimer: Debido a que esto es un fanfiction, he de
decir que los personajes protagonistas (al menos en cuanto a la descripción
física) no me pertenecen, pero la trama de la historia sí, la cual es
completamente ficticia. Me desligo completamente de responsabilidad si es que
llegase a tener algún parecido con la realidad.
Aclaraciones del capítulo: Me tardé un poquitín...
Bueno, me tardé mucho. Pero creo que valió la pena: este capítulo me salió un
poco más largo (: además de que me ha gustado cómo quedó. Es un poco más de
aporte, porque creo que explica bastante acerca del porqué la actitud de uno de
los personajes (no diré quién, jojo). Además, nos acerca al verdadero comienzo
de la acción, wujú! Sólo espero que la primera parte no sea demasiado tediosa,
pero tuve que ir un poquito para atrás para, ahora sí, ir solamente al frente,
al menos hasta que vuelva a necesitar regresar. Yo me entiendo(?)
Otra cosa: no sé si la universidad que menciono en realidad
funcione como digo acá. Me basé en la estructura de la uni más famosa de mi
país (UNAM). Ahí hay una especie de ruta pequeña de autobuses, para llegar a
las distintas facultades, porque el sitio es bastante grande. No por nada se le
conoce como Ciudad Universitaria.
Por último, supongo que a Coté y Cata no se les dificultará
imaginar la ropa de Matt, así que esto va especialmente para Kao y Kao
c:
Así
está vestido, y esta
es la carita con la que me lo imagino. ¿No se ve adorable el bastardo?
:c *muere de amor ella sola*
Por último, aviso que respondí ya los comentarios del cap
anterior. Tarde pero segura.
Y bueno, eso. Si se me olvida algo lo pongo en la próxima
actualización.
Gracias totales por leer y comentar (: son increíbles.
Eran pasadas las cuatro y Dominic no podía pegar ojo.
Llevaba casi una hora intentando removerse en la cama, más el reducido tamaño
de esta no se lo permitía, sobre todo debido a un bulto alargado, cuya
respiración pausada apenas atisbaba el rubio en la oscuridad. El insomnio le
irritaba: casi nunca le era difícil conciliar el sueño luego de una buena
sesión de sexo. Más a su favor, que esta vez se trataba de sexo de reconciliación:
la muchacha se había burlado de su mudo tartamudeo en cuanto Dominic le contara
su nueva “discusión” con el mimo. La intimidad entre ambos, siendo tan jóvenes,
siempre había sido apasionada y desinhibida, sobre todo en las vacaciones de
verano en las que, libres de las presiones escolares, trasnochan con el fin de
darle rienda suelta a la pasión y no por causa de los pesadísimos exámenes para
los que debieran pasar horas estudiando. Y esa era una aquellas noches: luego
de casi tres horas dedicadas única y exclusivamente a la lujuria, Cristina —al
fin— caía rendida. Pero él continuaba despierto; demasiado despierto para su
gusto.
Harto de limitarse a contemplar
el techo, el rubio optó por fin a levantarse, provocando el inminente despertar
de su pareja.
— ¿Pasa algo, Dom? – preguntó la
muchacha con voz adormilada, haciendo ademán de incorporarse. Dominic,
aún sentado al borde de la cama, se inclinó para retirarle el cabello del
rostro y besarle cariñosamente la frente.
— Pasa que tus pizzas malditas me
hicieron daño, nada más. No me dejan dormir.
— No culpes a mis pizzas — gruñó
apenas—. Tú tienes la culpa. Comiste como cerdo.
— ¿Qué le haces? Si te encanta —
replicó con un atisbo de sonrisa al tiempo que se ponía de pie, encaminándose a
su pequeñísima cocina—. Tienes más carne de dónde morder.
Una almohada voladora fue lo que
recibió por respuesta, la cual no llegó más allá de un metro de distancia con
la cama; la agresora estaba más dormida que despierta como para atinar en el
blanco.
Sus pies descalzos resintieron al
inicio el frío del suelo, impecablemente limpio en parte debido a cierta
obsesión suya por la limpieza, en parte por esa manía locamente higiénica
obtenida por la profesión elegida.
Tras poner al fuego un poco de
agua para prepararse una taza de té, se asomó por el marco de la puerta para
echar un rápido vistazo al reloj digital, cuyos números, de un rojo brillante,
eran lo único nítido en la oscuridad: las cuatro con veintisiete. Dominic
maldijo por lo bajo, sin poderse creer todavía que pasaría su última noche de
vacaciones en vela. Y es que por mucho que lo negara, la idea de regresar le
tenía aterrado: estaba a un año de graduarse de la Facultad de Medicina de
Medicina en la prestigiosa universidad de Cambridge. Como al resto de sus compañeros,
le asustaba pensar en ello: ejercer propiamente como interno en algún hospital
de Reino Unido, atendiendo a personas enteramente vivas no era lo mismo que
practicar con anónimos cadáveres conservados para aquel fin. Por más que sus
mentes se hallaran hasta el tope de teoría, lo más a lo que aspiraban al fallar
era a un examen reprobado, a un ramo repetido. Nada de eso era la vida real.
Pese a ello, si había algo de lo que Dominic se encontraba cien por ciento
seguro, era de querer dedicar su vida a la medicina. Una desafortunada pérdida
a temprana edad sería la culpable de su determinación a salvar vidas en la edad
adulta, sobre todo si se trataba de vidas recién comenzadas, como en su tiempo
lo había sido su fallecida hermana.
Y es que pese a su actual pose de
“me como el mundo a mordidas”, la infancia y pre adolescencia de Howard no
podía estar más lejos de tal apariencia. De entrada, su nombre además de sonar
anticuado, podía prestarse a innumerable cantidad de apodos, cada uno más
traumático que el otro. En el primer año del nivel básico fue bautizado
como Dummy por el clásico niño molesto con pinta de ex convicto,
solamente que en versión miniatura y sin todos esos tatuajes, perforaciones y
cicatrices típicos del personaje cliché. Dom juraría que hasta se le notaba un
poco de barba al mocoso en cuestión. Luego, su contextura delgada era más bien
adquisición reciente, más o menos desde hacía unos diez u once años. Así que
durante bastante tiempo, él fue Dummy, el niño obeso de la clase con
los ojos raros que escribía con la mano chueca y tenía una hermana contagiosa.
Y a la edad de trece, más o menos lo mismo, pero ya sin la mención de la
pequeña Elizabeth, tan sólo un par de años menor y quien fallecería
desgraciadamente, víctima de una enfermedad pulmonar. Nada de contagioso tenía
lo suyo, pero la crueldad infantil podía alcanzar límites insospechados.
Probablemente fuera el impacto de
tal acontecimiento lo que provocaría que entrando a la adolescencia, Dominic
comenzara a bajar el peso a niveles preocupantes, peor aún, con una rapidez
extrema. De tal suerte, que su nueva apariencia y actitud, tirada más hacia la
hostilidad, fuera la causante de que en su nueva etapa escolar pasara a ser
solamente Dom. Ese muchacho del grupo A cuya mirada rompía las leyes
de todo. Y no sólo a los ojos de las alborotadas hormonas de sus compañeras de
clase, sino también a los de alguna que otra profesora. Cuestión que terminaría
dando frutos por la época en la que Dominic estudiaba el nivel medio superior,
conociendo a quien probablemente sería la
primera-gran-calentura-casi-enamoramiento de su vida: su guapísima profesora de
Biología, la gran ganadora y acreedora al premio de su castidad.
Obviamente, como el buen hombre
adolescente que era, Dominic no había podido evitar contarles las nuevas a su
reducido círculo de amigos, que a su vez habían corrido el rumor hacia sus
respectivos contactos. Y naturalmente, a menos de una semana de lo ocurrido, al
menos un tercio de su generación ya era consciente de que el rubio Howard había
follado con la profe más buena del curso, y según lo indicado, la haría su
novia antes del viernes siguiente. Mala suerte para él, su preciada mujer fue
vista en actitud extra profesional con el profesor de Deportes en el cubículo
en donde se guardaban los balones y demás material deportivo. Sin duda, la
semana más humillante para Dominic en bastantes años.
Consecuencia de ello, lo poco o
casi nada que el muchacho avanzara con respecto a su desinhibición para con el
sexo opuesto, había quedado reducido a nada. De tal modo que a veces se
sorprendía preguntándose a sí mismo cómo demonios había logrado que esa belleza
mediterránea durmiera en su misma cama, con una de sus camisetas deportivas a
manera de pijama. Esa misma mujer que ahora medio roncaba mientras él la
observaba en silencio desde el umbral de la puerta de la cocina. Recordar la
pelea de hace unas semanas, la reconciliación y posteriormente la disputa más
reciente le regresaban a la realidad, tan nítida como la quemadura en su
lengua, producto de la poca atención al beber de su humeante taza de té.
Esa era la historia de su vida:
por cada tres casillas avanzadas en el tablero del juego, Dominic retrocedía
cinco. Por cada afirmación, una doble negación —pese a que para los
angloparlantes fuera pecado mortal—.Por cada acto de buena voluntad, una nueva
humillación. Todo por causa de sujetos como ese mimo desgraciado. Y no, no era
que el sueño se le esfumara por su causa, porque él era la última cosa que a
Howard le preocupaba. “Son los nervios del regreso a clase”, se dijo a sí
mismo mientras, taza en mano, buscaba transportar su laptop hacia la pequeña
mesita de la cocina, consciente de que su cerebro no se callaría en bastante
rato. Así es que, faltando aún algunas horas para el completo amanecer, se
dedicó a medio perder el tiempo en su buscador favorito, leyendo página tras
página de lo que intentaba convencerse a sí mismo, era un tema elegido al azar.
— ¿Aló?
— Hey, guapa. A que adivino qué
llevas puesto hoy.
— Oh, diablos. ¿Ahora resulta que
tengo un acosador? ¿Qué llevo puesto entonces?
— Facilísimo: una sensual bata
blanca. Usted quiere matarme, doctora Scabbia.
Dominic casi pudo atisbar su
sonrisa coqueta cuando la muchacha le murmuró un “ridículo” que de haber estado
ella a su lado, probablemente iría acompañado de algún golpe en el brazo. La
reacción le hizo sonreír a él también. Y a decir verdad, su sonrisa era lo
único que le daba algo de vida a su rostro: el rubio estaba hecho un zombie.
Daba la impresión de que tal cual habitante de Raccon City, el muchacho
caminaba guiado por el olor a carne humana, cosa que considerando el lugar en
el que se hallaban no sonaba del todo descabellado. Sus notorias ojeras, del
mismo color que su iris, no tenían nada que envidiarle a las que seguramente se
cargaba Lindsay Lohan después de una buena noche de parranda. Tan evidente era
su desvelo como que su cabello era rubio, o como el hecho de que Black
Swan no ganara el Oscar a Mejor Película era un robo total.
Eso sí: a esas alturas del
partido, Howard era toda una enciclopedia andante en cuanto a padecimientos
auditivos se tratase. Capaz de repetir de memoria los tipos de discapacidad
auditiva de acuerdo a su intensidad, procedencia, adquisición, ubicación de la
lesión o edad en que comenzara el padecimiento; apto para explicar las
diferencias entre hipoacusia y cofosis. Probablemente más capacitado
para un buen diagnóstico no iba a estar: prácticamente se había aprendido en
una sola noche los conocimientos dedicados a una semana. Nunca las horas de
desvelo habían sido tan inútilmente productivas, por irónico que sonase. Y no,
no es que el pensar en el otro pendejo le animase a documentarse más en el
tema, porque ni siquiera se acordaba de él, repetía en su mente. Ese imitador
no tenía nada que ver. El tema de la sordera en sí, había resultado apasionante
por sí sólo.
— Bueno, Sir Acosador. Más vale
que se apresure porque el descanso está por terminar y no quiero almorzar sola
–reclamó Cristina a continuación. Dominic pudo adivinar su expresión de falso
enojo por el tono que la muchacha usaba.
— Tranquila chica, ya estoy por
lleg-
Se interrumpió súbitamente. Sus
ojos de párpados caídos, productos del sueño, parecieron abrirse
momentáneamente todo lo que podían cuando ahí, en la entrada del comedor
estudiantil, a escasos metros de él y vestido con una ridícula camiseta de
manga larga a rayas blancas y rojas y un pantalón a juego con el mismo tono
encendido, se acercaba el causante de todas sus —según él— innumerables
desgracias vacacionales. Pareciera como si al tal Matt le hubieran arrojado
encima un bote de tintura carmín, puesto que su colorido atuendo nada tenía que
ver con la usual indumentaria dicromática. Conforme más se acercaban el uno al
otro, Dominic podía jurar que había recién despertado de un mal sueño, ahora
convertido en realidad. ¿Es que el jodido payaso con disfraz de bastón de dulce
iba ahora a molestarlo ahí, en su ambiente? No, no podía ser posible. Ahora sí
estaba convencido que seguramente en su vida pasada, había sido uno de esos que
gritarían a todo pulmón “¡Liberen a Barrabás!”.
Pero para su sorpresa, alivio e incluso
un poquito —sólo un poquito— de indignación, el tal Matt pasó de largo a su
lado, sin dirigirle siquiera una mirada o reacción de haberlo visto, para luego
doblar a la izquierda —dirección contraria en la que Dominic llegaba y hacia
donde se localizaba la Facultad de Humanidades y Artes— y perderse con un paso
presuroso entre la multitud de estudiantes que se arremolinaban por aquí y por
allá, disfrutando de los últimos minutos de su receso. Dominic no resistió el
impulso de girar la cabeza para verle por encima del hombro, demasiado
descolocado por lo que quiso pensar, había sido un producto de su imaginación,
así como por su propia reacción. Regañándose mentalmente porque de cierta
manera estaba molesto tras de nuevo ser ignorado olímpicamente por el
mismo sujeto, masculló con enojo:
—Esos pantalones se me verían
mejor a mí…
— ¿Cómo?
Dominic se sobresaltó. Por
segundos eternos se había olvidado del teléfono.
— Nada, chica. Ya, te veo
–respondió apresurado y tras hacerle a la distancia una seña con la mano, cortó
la comunicación, lanzándose casi a correr en su dirección.
— ¿Y esa cara? – Inquirió la
italiana cuando el rubio llegó hasta la mesa, en la que ella ya lo esperaba con
una bandeja de comida para ella y una para él—. Parece que te hayas encontrado
un payaso —bromeó largándose a reír para, ahora sí, morder generosamente una
manzana a la que ya le tenía puesto el ojo desde hacía diez minutos. La
irritada expresión de su novio, sin embargo, le arrancó a ella una de completa
sorpresa—. No-me-digas.
Y no, el muchacho no dijo nada.
Se limitó a asentir para luego emprender a devorar su emparedado de pollo,
ignorante de la burlona mirada de Cristina.
—…y por lo regular, en las
escuelas supuestamente normales no aceptan a las personas sordas. La mayoría de
la gente cree que aunque aprendan a leer no entienden muy bien lo que leen
¿sabes? Incluso muchos médicos afirman que los sordos no poseen demasiada
capacidad para el pensamiento abstracto.
—Ya. Pero si no tuvieran
pensamiento abstracto se limitarían al alfabeto ¿no? Y por lo que me contaste
antes, usan ideogramas. Punto a tu favor.
La ventaja de tener una novia que
estudiase en la misma facultad era que podían platicar te temas que a los ojos
de otros muchachos de su edad podían parecer terriblemente aburridos, pero que
para la pareja resultaba derechamente apasionante. Un par de semanas después,
ya caída la tarde, ambos salían de su clase de Infectología, la última de la
jornada y la única que compartían en el nuevo curso escolar. Era viernes, por
lo que el cansancio acumulado de toda la semana se reflejaba en sus rostros:
los profesores no paraban de recordarles día tras día lo cerca que estaban de
la tan ansiada titulación, por lo que no era de sorprenderse, los obligaran a
trabajar sin tregua. En el aire podía respirarse ese ambiente propio de los
futuros médicos del Reino Unido. La marea de batas blancas y pesados bolsos con
libros de grueso calibre agradecían por fin la llegada de un nuevo fin de
semana. Mientras Dominic y Cristina caminaban a paso lento hacia la suerte de
avenida que conectaba mediante el transporte escolar a todas las facultades
entre sí, el rubio no pudo controlar más su irremediable sed de nicotina. Ni
tampoco varias decenas de estudiantes que, contrario a su juramento de proteger
la salud, alegremente hacían trizas a sus propios pulmones. La pausa en el
monólogo de Howard, usada para encender el pitillo, le dio a la joven la
oportunidad para asediarlo con preguntas.
— Entonces ¿lo concretaste ya
como tema de tesis? Nos queda solamente este año y el otro Dom, te estás
atrasando demasiado.
— Ya sé. Se lo comenté al profe
Wolstenholme, lo tengo en Traumatología este año.
— Lo ubico. Yo lo tuve en
Medicina Legal. Alto y con la sonrisa de los dioses ¿no?
A Dominic no le pasó
desapercibido el tono coqueto y burlón de su voz. Para la diversión de ella,
enarcó una ceja con fingida indignación al tiempo que sacaba el humo del tabaco
por sus fosas nasales. De haber tenido un pendiente en medio de la nariz, él y
un toro enojado serían exactamente lo mismo.
— Sí, alto. Muy buen profesor.
Bueno, él. Aceptó ser mi asesor de tesis y le comenté la idea, pero me dijo que
necesito hacer observación de campo. Pasa que el problema… — se rascó la nuca
con una mueca de indecisión—. El problema es que a las personas discapacitadas
no les gusta que los observen ¿sabes? Se incomodan. Va a ser un drama conseguir
sujetos de observación.
Cristina asintió pensativamente,
mientras se soltaba el cabello del sencillo y apretado moño que estaba obligada
a usar diariamente. Se despeinó completamente, masajeándose la nuca por la
presión de la liga, y sólo cuando estuvo segura detrás de su cortina de cabello
azabache, se atrevió a sugerir.
— Podrías pedirle al mi-
— No.
Fue la rotunda respuesta del
rubio, quien no se molestó en ocultar la irritación que la sola mención del
fulano le provocaba. Cristina soltó un bufido de molestia e impaciencia
combinadas al tiempo que volvía a sujetar su cabello con la liga, esta vez de
forma más casual y hasta desganada.
— James, no seas ridículo. El
chico no se burló en mala, y seguramente ni siquiera sigue molesto. Además tú
lo golpeaste, el enojado no deberías ser tú — le reprochó con severidad. A
Dominic no le pasó desapercibido que literalmente lo estaba regañando: su
segundo nombre solamente solía ser usado por ella cuando se sulfuraba.
El rubio se encogió de hombros
para el enfado de ella, quien permaneció callada hasta que el autobús exclusivo
para estudiantes llegó. Tirando la colilla al piso y apagándola con el pie,
Dominic abordó el transporte detrás de ella, al igual que una veintena más de
batas blancas. El autobús iba lleno ya, por lo que tuvieron que hacer el
pequeño recorrido de pie. Mas, cinco minutos después, él se atrevió a romper el
hielo por fin. Cristina tenía la facilidad de poner la atmósfera pesada cuando
se enfadaba. Estar cerca de ella cuando andaba de mal humor, era lo mismo que
entrar a la helada habitación de la chiquilla de la película El Exorcista.
— Bueno, ya. Supongamos que se lo
pido. ¿En dónde lo encuentro? Desde que entramos a clases ya no va a la plaza.
— Dijiste que venía a la escuela
¿no?
— Dije que lo vi, pero no que
venía a clases. Además no me lo he vuelto a encontrar.
Era una verdad a medias. Cierto
era que no se habían vuelto a topar desde el primer día de clases, pero lo
había atisbado a distancia unas dos o tres veces. Claro que diligentemente, no
se lo mencionaría a Cristina, de quien no olvidaba, estaba encantada con él.
Dominic estaba seguro de que no tendría tanto chiste para ella si no tuviera
los ojos tan azules. Antes de que la muchacha replicara, llegaron a la salida
principal de la universidad y se vieron obligados a interrumpir la charla
cuando todos los estudiantes se apretujaron para salir del bus.
— Ay, Dom… siempre le encuentras
un pero a todo — se quejó ella, bajando con un brinco para encaminarse con él
hacia la avenida principal.
— Bueno, hagamos un trato
–propuso sin mirarla—. Si en la siguiente semana lo vez, o lo vemos juntos,
hablaré con él. Cosa del destino ¿no? Si no, me buscaré otra manera de hacer
observación, o le daré otro enfoque a la tesis.
Era un trato justo, pensaba él, y
quizás así lograría tenerla contenta de momento. Si la muchacha no lo había
visto en esas dos semanas de clase, poco probable era que lo encontrase en la
siguiente. Confiaba además en que Cristina olvidase el asunto en un par de
días, cuando a él se le ocurriera una opción más a quien recurrir.
— ¿Seguro? — inquirió la italiana
con tono juguetón, alegre, nada que ver con su anterior entonación disgustada.
— Seguro. Palabra de rubio
natural.
— Dale. Luego no se vale
arrepentirse. Me lo vas a agradecer después.
Curioso por la última frase, giró
el rostro para verla y tardó un segundo en darse cuenta que ella ya no estaba a
su lado: su pequeña figura corría a toda velocidad hacia una pareja de
muchachos, chico y chica, que les llevaban más o menos media calle de ventaja.
Su rebelde cabello se desprendió del sencillo agarre, agitado por el viento de
un auto que en ese momento pasaba a su lado a toda velocidad. Sólo hasta que la
joven doctora gritó un “¡hey!” y la pareja se detuvo para girarse —primero ella
y luego él, algo tardío—, fue que alcanzó a reaccionar.
"Puta madre."
No, él no había pedido la
liberación de Barrabás. Era la reencarnación de Judas y todo aquello un
perverso, lento y tortuoso castigo divino.
La negación, la negación jajaja. Por supuesto que no piensa en el mimo, por supuesto que no era la causa de insomnio, por supuesto que no se molestó por haber sido ignorado por él y por supuesto que se dio vuelta para mirarlo porque consideraba que los pantalones le quedaban mal. Ajá, Dom.
ResponderEliminarAhora sí estaba convencido que seguramente en su vida pasada, había sido uno de esos que gritarían a todo pulmón “¡Liberen a Barrabás!”. Me acordé de La Pasión de Cristo, que la vi (a medias) este finde porque no tengo cable y cuando leí eso de Barrabás, podía escuchar a los judíos pronunciando BARRABÁH! xDD
Y sobre el Oscar robado a Black Swan, ay, yo no estoy de acuerdo o_O Yo amé la peli, me encanta Aronofsky y soy fan de Natalie, pero yo se lo habría dado a La Red Social, esa película está muy bien hecha y tiene un ritmo increíble. Pa mí ese fue el gran robo, porque El discurso del rey no se lo merecía en lo absoluto, es una peli correcta maravillosamente protagonizada por Colin Firth, pero no era pa ganar mejor película. En fin.
Con que el mimo se convertirá en su objeto de estudio. Mm. Interesante. Porque, por supuesto, Dom no pensó en su tesis inspirado en la sordera del mimo. Claro que no xD
Va pasando por todas las etapas ¿ves? Ira, negación, luego irá a la negociación(?) Jaja, no lleva el orden correcto, pero eso es lo de menos, jojo. El orden de los factores no altera el producto. xD menos mal, tuviste apoyo de efectos de sonido externo.
EliminarSobre la peli, coincidimos en que El discurso del Rey no se la merecía. Pero con respecto a la Red Social, no tengo argumentos válidos, realmente D: yo no soy fan de Natalie, pero de Aronofsky sí. Y no sé, es como cuestión muy subjetiva, pero entre que siento que el hombre se merecía ya un premio, y entre que la peli me encantó así, completa. Vaya, La Red Social no me causó tanto impacto. No me tocó, por decirlo de alguna manera. Así que el comentario es netamente personal xD Lo que sí es que El Discurso NO se lo merecía. ¬¬
Muchísimas gracias por leer y comentar (:
*Necesita seguir con la discusión*
EliminarEs que sabes qué? Onda, a nivel de gusto personal-personal, concuerdo totalmente contigo, yo se lo habría dado a Aronofosky porque, como he dicho, soy fan de él y aunque algunos lo acusen de ambicioso con sus pelis (onda, The Fountain tuvo pésima crítica), yo lo encuentro arriesgado, toca temas potentes, trata de ir más allá en esa industria rígida y descerebrada que es Hollywood y se nota que les saca el jugo a sus actores o por lo menos logra que sus actores se compenetren con sus roles. Y te repito, a mí me encantó la peli (no por nada es mi avatar ._.) de hecho me sacó llanto en el cine, porque de alguna u otra forma me sentí identificada con Nina.
Pero aun así -onda, considerando que amé Black Swan- wn The Social Network me dejó marcando ocupado, como estudiante de cine. Te juro. Y es muy raro, porque NO es el tipo de película que yo disfruto más (Black Swan sí lo es), NO soy seguidora de Fincher (lo respeto como realizador, pero no lo sigo), NO tengo facebook, NO me interesaba el tema, y de hecho, la empecé a ver con cierto recelo, incluso con prejuicio, onda, desde antes pensaba "aahh esta hueá me va a cargar". Pero no wn, y creo que es básicamente porque a nivel de tratamiento audiovisual la hueá la lleva y da clase, (la foto, la música, el MONTAJE es impresionante) y a través de éste, logra transmitir toda una atmósfera que va acorde a la generación que pretende representar, que es la generación internet-facebook. Onda, igual que a ti, a mí no me tocó, y creo que era el propósito, si la hueá no pretendía tocarte el corazón, la idea era hacer una película desde un punto de vista "moderno" porque de eso se trataba todo, y por eso es distante, es fría, es rápida, no le da espacios a los momentos emotivos, incluso es como mezquina, egoísta, no te conmueve, y con eso vuelvo a lo de representa a la generación internet, donde le gente tiende a ser individualista y a insensibilizarse respecto al otro, porque está muy metido en su pantalla. Si al final la película lo que más remarca es la SOLEDAD del protagonista (y con eso, de toda su generación), de hecho por eso termina así, con él ahí solo metido en facebook pensando en la mina, cuando pudo haber apagado el mac e ido tras ella para hablarle a la cara, cachai? Entonces se nota un tremendo trabajo ahí para hacer una peli "moderna" y vaya que le resulta, y yo por eso le habría dado el Oscar, porque en ese sentido no es convencional, a diferencia de Black Swan que sí lo es, que es media Polanski pa sus hueás.
Y ojo, que también ADORÉ Inception y herví de rabia cuando el Original Score se lo llevó Reznor en vez de Zimmer, pero después de bajarme el OST, comprendí que, con el dolor de mi corazón que se vuelve loco por la música original de Inception (soy fan a morir de esa música), el OST de The Social Network se lo merecía wn. Porque de nuevo -a diferencia del de Inception que es épico/orquestral- no era convencional, era casi puro construcción de atmósferas ("modernas") y quedó la zorra.
*perdón por la extensión*
Inception no la he visto, tendré que hacerlo también.
EliminarEntiendo tu punto, sobre todo respecto a que TSN no es una película convencional y que trata de una problemática bastante moderna. Aunque nunca había pensado en ella como mezquina y egoísta.
Lo que cacho que le sube de puntos, es que a pesar de tratar una temática como esa, sigue siendo una película y no un documental, lo que no es como muy sencillo de hacer. Al menos eso creo. La verdad es que no sé demasiado de cine, me declaro ignorante en ese aspecto.
Con respecto a la música no puedo comentar mucho, tendré que bajarme el OST. Sólo dire que me gustó bastante la versión de Creep, que desde que la escuché en el trailer me dejó loca D:
Y no te disculpes por la extensión c:
Lo siento yo que me declaro ignorante en cuestiones cinematográficas :c
Antes que nada, gracias por avisar.
ResponderEliminarBueno, a ver, Dom es un claro ejemplo de lo que puede hacer el remordimiento (no se me ocurre otra palabra en realidad para explicarlo). Con respecto a su pasado, me dio cosa lo de la profesora (lo de la hermanita supongo que era inevitable), nunca me sentí atraído por ninguna ni nada parecido, así que no sé qué pudo haber experimentado él -o cualquier otra persona- con eso, sacando de lado la humillación que pasó.
¿Sabes? Cristina no me convence, no sé por qué será, pero es como que pienso que Dom y ella son algo muy opuesto y, aunque digan que éstos se atraen, hay ocasiones en las que no. No me gusta la pareja que hacen, la noto muy absorbente (claro que es impresión mía). Así que espero que Matt le serruche el piso cuanto antes XD
Con lo de Barrabás me pasó lo mismo que el otro comentario XD. ¡Ah! Lo de Ciudad Universitaria, creo que una vez ya te lo dije, aquí es como lo mencionas. Gracias por poner la foto, pero de todos modos se entendía con la explicación (no olvides que escucho un par de temas de Muse y que vi videos, por lo tanto los ubico XD).
Espero que sigas con inspiración y puedas escribir. Cuídate harto, ¡saludos! :)
Nop, gracias a ti por leer c:
EliminarSip, en primera instancia eso es, puro remordimiento. Porque en primera va que el tipo es médico, y luego se mete con un sordo, es como suficiente que se sienta para el hoyo. Pero como ves, su pasado tiene mucho que ver con su forma de ser. No es que el tipo sea malo, es inseguro; dejando de lado que haya sido una profesora, en cualquier instancia debe ser muy asdfg que algo así pase: como que uno está muy seguro y a la hora de la hora, nada. Entonces, ese es el problema con él.
xD como que nadie quiere a Cristina.
Sip, en lo correcto estás. Son demasiado diferentes, lo que de alguna manera va a ayudar al desarrollo de la historia c: con respecto a que sea muy absorbente su relación, no sabría decirte XD así me los imagino yo, nomás. Después de todo, son jóvenes en los veintes, libres y las hormonas a todo lo que dan XD
Muchas gracias por leer, comentar y los buenos deseos. Besos. (:
Aish, lo leí hace unos días, pero tenía el horario pateándome el trasero en el momento en el que lo hice, así que no pude comentar y más tarde me hice la idea de que sí lo había hecho, sólo para ahora darme cuenta de que me había equivocado *el arte de explicar en 1000 palabras lo que podría decir en 20 (?)*.
ResponderEliminarPero bueno, tampoco sabía qué decir que no haya dicho antes, ni lo sé ahora XD. Como siempre, está muy bien redactado y ahora preparándonos para lo que se viene, de manera que aumenta el suspenso. Sólo espero que no cometas el error que tiendo a cometer yo: a veces me quedo con ese suspenso y no voy hacia la acción concreta en el tiempo adecuado. No creo que tú seas así (?), pero cuidado con eso.
Me encanta, por cierto, que no "trastabilles" en cuanto a las personalidades que les diste a cada uno de los personajes. De una manera pulcramente marcada, Cristina sigue siendo Cristina y Dom sigue siendo Dom.
Si tuviese que "criticar" una nimiedad (entre comillas porque tampoco es una crítica), apuntaría a que me incomoda un poco que menciones a Raccon City, Lindslay Lohan, Black Swan y los premios Oscar en el mismo párrafo. Lo siento como "demasiada información" encadenada a la realidad, no es que esté mal, pero me olió raro (?) D: tal vez sea la falta de costumbre, porque he visto esa clase de menciones en ficciones, pero no tan "apilada". Al mismo tiempo, me hizo pensar: "¡menos mal que se fue de AY!". Allí es como que se espantan cuando el autor demuestra tanta cultura (?) XDDDD.
En fin, muchas gracias por escribir (:
Besos maricas.
Ya, no te preocupes. Me imagino lo ocupado que debes estar :c
EliminarOk, tomaré en cuenta eso del suspenso. Aunque la verdad no creo que esta historia dure mucho, porque el próximo cap es continuación inmediata de este, sí. Pero lo que se viene, como es ya el avance de la tesis, entonces habrá saltos en el tiempo. Si no, el pobre Dom no se va a titular nunca XD
Oh, gracias por la observación. Supongo que sí es como que demasiada información en un sólo párrafo. Trataré de que no vuelva a ocurrir para que no se haga pesada la lectura. Así como trataré de mantener la línea de los personajes c:
Muchas gracias a ti por leer y comentar. Lo aprecio mucho.
Besos maricas para ti también (:
HERMOSO!!!!!!!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarRyuu ok mira te dejo este comentario porke no tengo tuy gmail
ResponderEliminarmira queria saber si segirias las historias y eske me interesan mucho
gracias y perdona las molestias
Hola! Sí, sí seguiré con la historia. Pasa que no he tenido tiempo/motivación para escribir, pero el siguiente capítulo ya está siendo cocinado.
EliminarNo es ninguna molestia. Gracias por leer y comentar (:
jojjo esta my buenoo.. me encanta dom trata de negarse todo pero al final sabe que es todo locontrario.. veo ke hay mensajes desde hace bastante tiempo.. seguiras el fic?? la verdad estuve 1 mes de vacaciones y en 5 hrs mas tengo ke largame a clases y recien hoy encotre belldom!!!. porfiiis sigue la historia... kede muy colgada!
ResponderEliminar¡Hola! Gracias por el comentario. Sí, seguiré el fic, solamente que en este tiempo he tenido poco tiempo de ponerme a pensar en la historia, he estado en otras cosas y recién ahora me ha dado la inspiración para seguirlo. Pero el siguiente cap ya está en el horno, sólo es cosa de completarlo. Por cierto, ¿eres tú quien me ha dejado un review en Amor Yaoi? Tiene poco que lo vi, perdona xD Gracias por leer y comentar, nos leeremos pronto!
Eliminarme encanta tu fic, ame tu trata, las actitudes, ¡todo!, ojala que sigas y no lo dejes a medias, ojalá que publiques pronto el siguiente capítulo
ResponderEliminarGracias por leer :)
EliminarEspero continuarlo éstas vacaciones. Poco tiempo, poca inspiración y mucha escuela.
Saludos :)